En la mañana del miércoles, un hombre en Ringuelet, La Plata, decidió tomar medidas drásticas después de tres días sin electricidad debido al incendio en la subestación de Tolosa de EDELAP. Se situó sobre las vías del Roca, a la altura de Avenida 1 y 516, donde quemó neumáticos para detener el servicio ferroviario.
No se trataba de un grupo organizado ni de una asamblea, sino de una única persona. Su acción fue suficiente para limitar el servicio entre Constitución y Villa Elisa, lo que llevó a la Policía a desplegar un operativo en la zona.
El hombre, en conversación con el diario El Día, explicó que su madre es insulinodependiente y ya no podía esperar más. A las 11, accedió a levantar la protesta a solicitud de las autoridades, permitiendo que los trenes reanudaran su circulación, aunque con retrasos.
Lo que resulta inquietante es que pocos minutos después, el suministro eléctrico se restableció en su barrio.
Por qué esto no es solo un hecho aislado
Este incidente no debe ser interpretado como un mero acontecimiento curioso. Es una representación clara de la frustración y desesperación de los ciudadanos en situaciones de crisis.
Un usuario presenta un reclamo formal y espera. Sin respuesta, continúa esperando. Solo cuando afecta a un servicio esencial, como el tren, es que se toma acción, y eso ocurre rápidamente.
Esta situación resalta una lección preocupante: los canales institucionales parecen ineficaces, mientras que las acciones disruptivas generan respuestas inmediatas. Esta dinámica no se limita a Ringuelet.
Cortes de calle en la Zona Sur
Aunque en Ringuelet es EDELAP, en la Zona Sur la distribuidora es Edesur, y la narrativa es similar, con un historial de problemas que se ha prolongado por tiempo.
En enero, ciudadanos autoconvocados marcharon hacia la sede de Edesur en Hipólito Yrigoyen al 9000, en Lomas, debido a cortes de luz y agua durante una ola de calor.
En febrero, un apagón afectó a aproximadamente 11 mil usuarios en la Zona Sur, con más de 1.200 en Lomas y más de 3.000 en Lanús, especialmente en Remedios de Escalada.
En abril, más de 1.100 residentes de Glew experimentaron cortes de suministro.
Durante junio, un apagón dejó sin electricidad a más de 32 mil usuarios en el sur del AMBA, abarcando áreas como Lomas, Lanús y Avellaneda. Al día siguiente, se organizó una movilización hacia las oficinas de Lomas.
El 29 de junio, vecinos del barrio 17 de Noviembre cortaron Camino Negro tras más de diez días sin respuestas ante fallas recurrentes.
En julio, la sede de Edesur en Lomas fue cerrada y rodeada por un cordón policial. La secuencia es clara: reclamo telefónico, reclamo presencial, movilización, y finalmente, corte de calle. Solo falta un paso más. El ramal del Roca que conecta Lomas y Temperley es tan susceptible a interrupciones como el de La Plata.
Realidades conocidas en la región
Este no es un escenario hipotético. En julio, residentes de Lomas comentaron a Lomas Conectado que los problemas con el suministro no son nuevos ni estacionales: han enfrentado cortes tanto en verano como en invierno, además de una baja tensión que impide el uso de electrodomésticos esenciales.
Este contexto se pierde cuando cada corte se reporta como un evento aislado. No son meras anécdotas: es un servicio que falla de manera sistemática, con tarifas en aumento y una regulación ausente.
¿Dónde está la política?
El Municipio de Lomas de Zamora ha presentado reclamos colectivos ante el ENRE contra Edesur y ha habilitado un canal de denuncias a través de la Oficina de Defensa al Consumidor. Desde Almirante Brown, la administración local también ha convocado a la empresa para exigir respuestas ante la falta de atención del ente regulador.
Los municipios reclaman, Edesur responde con lentitud y el ENRE, que tiene la capacidad de sancionar, es el que menos se escucha en la cadena de responsabilidades.
Mientras tanto, el ciudadano común queda desamparado. Como el hombre de Ringuelet.
Acciones recomendadas para los vecinos de la Zona Sur
Aunque las opciones son limitadas, es fundamental que los vecinos se informen y actúen, ya que los reclamos formales son esenciales para sustentar posibles sanciones y compensaciones.
- Reclamar a Edesur y, especialmente, anotar el número de reclamo. Sin este registro, la acreditación de problemas es imposible.
- Denunciar ante el ENRE, que es el organismo responsable de las sanciones hacia la distribuidora.
- Registrar el reclamo en el Municipio. Lomas de Zamora cuenta con un canal específico para reclamaciones sobre cortes de Edesur en su página web y una Oficina de Defensa al Consumidor.
- Documentar los daños. Si se ha quemado un electrodoméstico, es útil contar con fotos, presupuestos de reparación y facturas de compra. Es necesario presentar estos documentos para acceder a un régimen de resarcimiento.
- Conservar las facturas de los períodos con cortes prolongados.
Que el sistema funcione deficientemente no significa que se deba abandonar. Significa que es vital utilizarlo y, además, comunicarlo.